Aunque tengo momentos de alegría

siento que no vivo mi propia vida,

que estoy secuestrando mi tiempo

sepultándome de futilidad y pérdida,

para evitar que esta sensación

que empieza a enmohecer mis sueños

no corroa mis entrañas

de frustración y rabia,

por todo lo que estoy dejando

de vivir y disfrutar

en mi única y frágil vida,

necesito asumir los necesarios riesgos

para subir montañas,

cometer mis errores

y contemplar mis propios atardeceres,

no quiero sentir la necesidad

de volver atrás en mi vida

cuando llegue a la edad

que sabré que pronto

me estaré muriendo,

por no haber puesto el valor

el tesón y la indispensable entrega

para tener la certeza

de haber gozado la plenitud

de mis propios días.

Escribe un comentario